El jueves en la Universidad de La Habana hubo un concierto de David Torrens, y entre los invitados estaba Kelvis Ochoa. Debo confesar que a Torrens no lo conocía ni siquiera de vista, tan sólo de nombre, y de haber escuchado indirectamente sus canciones más populares, que son muy buenas, por cierto. Como me cuesta trabajo ir a un concierto de quien no conozco bien, se entiende que no fui precisamente por David Torrens. Fui, efectivamente, por Kelvis Ochoa. Claro, era sólo invitado, así que su función era sólo apoyar la agenda del concierto, no hacerlo él. Cantó dos canciones suyas, la de “hace calor en La Habana” y la conga de Juana. Mira, aunque me gustan, sí, están lejos de ser canciones de mi preferencia. Pero gocé y las disfruté todo lo que quise. Y se lo agradezco mucho.
El asunto es que, naturalmente, me quedé con las ganas, y soñando. He aquí mi sueño: Yo hubiera querido que cantara algo de lo que conozco de Habana Abierta. No puedo dejar de imaginarme cómo se hubiera puesto aquello si Kelvis hubiera tocado eso de “ahora sí tengo la llave”, o (¡maravilloso!) “La Natilla“. ¿Tú te imaginas que Kelvis hubiera tocado “La Natilla” en aquel concierto? Pero bueno, cualquiera, cualquiera del disco de las veinticuatro horas. La del rockason. La del “divino guión”. En fin. Como lo hubiera disfrutado. Me quedé con unas ganas nuevas: ir a un concierto de habana Abierta.
Claro, fui aquella noche a la Universidad no sólo para la música, sino también para pasar el rato con los amigos. No estaba aún completamente decidido a ir, en la beca, por la noche, cuando se apareció Holman, con un socio de la UCI. Y con una botella de alcohol del bueno y todo el entusiasmo necesario. El grupito que se reunió fue razón más que suficiente para que fuera con todo el impulso hasta la Escalinata. Y hablando de amigos, en el concierto me encontré con una cantidad de gente tremenda. Por ejemplo, vi a Jose y a Micjel, los químicos. Me encontré con Maikel, que casi no lo reconocí al principio. Vi a Lucía y a Lorena, que me encontraron entre toda esa multitud por pura casualidad. Al final vi a Dayana, la del barrio, y de nuevo me volví a encontrar con Maikel (para este momento ya tenía el alcohol un poco alto para mi peso). Un grupo no muy pequeño de compañeros de aula y de año en Cibernética estaba cerca del “punto cero”, y los localicé enseguida. No cuento la gente de la beca, porque esos ya los había visto una hora antes.
Pues sí, disfruté mucho. Pero me quedé con las ganas. De cierta forma, eso es bueno. Sólo espero que el próximo concierto cerca de mí, sea de alguien que me gusta mucho y con el que tenga toda la empatía, para entonces ir y disfrutar con todas las fuerzas.
Marzo 5, 2008 a las 9:18 pm
Creo que esta muy bien escrito este resumen del concierto de david de torrens con kelvis invitado, yo tambien fui a ese concierto y me quede con las ganas, y en los conciertos de cuba en resumen eso es lo que uno hace ver a una pila de gente (creo que son los lugares donde uno se encuentra mas gente de esas que no ves hace mucho tiempo), lo cual es una de las cosas mas ricas y entusiastas de los conciertos. Nada tomarse unos tragos y disfrutar a los artistas y las canciones que te lanzan para que bailes y alucines, para asi quedarte con ganas de seguir la fiesta e irte para el malecon, el parque de G o cualquier lugar de esos para seguir de parranda con el piquete que te encuentres en el camino. Eso es en resumen lo que se hace en cuba gozar las amistades, creo que esta muy bien escrita esta breve resena. Ojala que sigan habiendo muchos coniertos como estos y que Habana Abierta se reuna alguna otra vez en Cuba para gozar de verdad!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
Enero 3, 2009 a las 7:12 pm
david si esto te llega tengo ganas de saber de ti del lacho
Enero 8, 2009 a las 7:22 am
me gustaria saber donde puedo volver ver ese concierto soy de mexico asi solo vi un fragmento de el concierto la verdad me gusto mucho su actuacion en especial una cancion que presentaron al terminar “Quien me quiere a mi” la merdad me gusto mucho esa cancion